I
Llamé cuando sentí que tomaría un café,
Intenté saber que no saldría del baño
Con mis nalgas de barro,
Y supuse que mañana es mañana
Porque los lunes son domingos
Entre los algarrobos,
Entre los sapotes,
En las pezuñas sin pezuñas,
Porque notamos un cuento en la flema de dos mendigos.
Llamé desde el tiempo de mi mente,
O hasta el ancho de mi largo;
Intenté saber que no saldría del cuatro
Con mis pupilas de tres,
Y supuse que ayer no es ayer
Porque los sábados son baratos
Entre las mandarinas,
Entre las lechugas,
En las medias medidas
Por los curas que hicieron el amor en una Biblia.
Llamé con los ojos que miraron,
Seduje a la papaya en la puerta del limón,
O regresé para ver lo que más allá retrocedía;
Intenté saber que no saldría del verso
Con mi vista métrica,
Y supuse que la vida no es vida
Porque muere la rata
Entre un queso,
Entre mi sucio,
En la saliva que se perdió cuando lo perdido se perdió.
II
Soñé con la hostia que mi abuelo recibió,
Intenté besar el labio de una hembra malparida,
Y recordé el recuerdo que tenía mi nieto,
Mi pecho de galleta,
Y así se perdió
Lo que jamás,
Lo que yo nunca supe,
Lo que yo supe que jamás
Se perdería.
13/02/2008
viernes, 8 de mayo de 2009
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