Con los párpados caídos en la penumbra
De una sombra celeste,
O sordo en la música de los himnos
Que compone el estrépito,
Mi vida ha llegado a un martes 14
Con las sábanas sucias
Y las medias rotas
Y los trapos distraídos
Por los retumbos del deseo,
Por la pena que siempre acecha,
Por la acechanza solitaria
De cinco soles en un cielo solitario.
Es un martes 14 después de dormir
Bajo el colchón que Dios creó
Cuando anduvo soñando
En otro lunes eterno,
En otro mundo que también ha creado
Porque él mismo abrió mis ventanas
Y sepultó esas ventoleras
Y resbaló en el piso de mi casa
Cuando yo le dije que no me conocía.
En este minuto del martes 14
Voy a jugar con el demonio de mi esperanza
Y venceré al Benigno que hallé en mi espejo,
En mis zapatillas tontas
En el costado que lacera,
Y así le diga que no creo en nada
Seguiré creyendo en su tufo
O me rendiré cuando su pezuña pose en mi pecho
O seré feliz cuando su saliva tenga mil años
Y le diga que ya se ha muerto de viejo.
Pero en esta tarde del martes 14
Pretendí sorber la espuma que brotó
Que floreció
Que nació
Ninguna en la entraña de su dedo,
De un limón falso para la ensalada
De su palabra,
O quizá ya ande por el cementerio hablando
Con mi abuelo
O quizás ya piense morir porque su voz no perecerá
Su huella no borrará
O talvez me encuentre con mi legaña
Pero sé que no hallará el color perfecto que yo poseo
Así me dé la vida eterna o los eternos colores
20/09/2007-Piura
viernes, 8 de mayo de 2009
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